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16 julio 2005

XXI poemas de amor (XI)

XI

Cada pico es un cráter. Es la ley de los volcanes,
la que los hace eternos, visiblemente femeninos.
No hay altura sin abismo, sin un corazón ardiente,
aunque nuestras suelas de paja sientan la lava endurecida.
Quiero viajar contigo a cada montaña sagrada
humeante como la sibila que se inclinaba sobre el trípode,
quiero tener tu mano mientras ascendemos el sendero,
sentir tus arterias brillar en mi agarre,
no dejar de ver la pequeña flor como una joya,
la que no conocemos, la que no tiene nombre hasta que se lo damos,
la que se cuelga de la roca que muda lenta,
ese detalle fuera de nosotras que nos devuelve a nosotras,
que estaba allí antes que nosotras, que sabía que vendríamos y que ve más allá de nosotras.



XI

Every peak is a crater. This is the law of volcanoes,
making them eternally and visibly female.
No height without death, without a burning core,
though our straw soles shred on the hardened lava.
I want to travel with you to every sacred mountain
smoking within like the sibyl stooped ever her tripod,
I want to reach for your hand as we scale the path,
to feel your arteries glowing in my clasp,
never failing to note the small, jewel-like flower
unfamiliar to us, nameless till we rename her,
that clings to the slowly altering rock-
that detail outside ourselves that brings us to ourselves,
was here before us, knew we would come, and sees beyond us.

1 Comments:

  • At 11:07 p. m., Blogger RicardoColunga said…

    Tiene sentido, uh? Los volcanes son algo muy femenino. Cuando leemos "Las Minas del rey Salomon" los picos gemelos que separan al mundo cartografiado de la terra incognita se llaman precisamente "senos de Saba" -en alusion a la reina de saba, supongo.

     

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