365 traducciones

05 julio 2005

Raymond Carver( 1939-1988)

Mecánica Popular
Aquel día, temprano, el tiempo cambió y la nieve se deshizo y se volvió agua sucia. Delgados regueros de nieve derretida caían de la pequeña ventana -una ventana abierta a la altura del hombro- que daba al traspatio. Por la calle pasaban coches salpicando. Estaba oscureciendo. Pero también oscurecía dentro de la casa. Él estaba en el dormitorio metiendo ropas en una maleta cuando ella apareció en la puerta.
—¡Estoy contenta de que te vayas! ¡Estoy contenta de que te vayas! —gritó—. ¿Me oyes?
Él siguió metiendo sus cosas en la maleta.
—¡Hijo de perra! ¡Estoy contentísima de que te vayas!—.Empezó a llorar—. Ni siquiera te atreves a mirarme a la cara, ¿no es cierto?
Entonces ella vio la fotografía del niño encima de la cama, y la cogió. Él la miró; ella se secó los ojos y se quedó mirándole fijamente, y después dio la vuelta y volvió a la sala.
—Trae eso aquí —le ordenó él.
—Coge tus cosas y lárgate—contestó ella.
Él no respondió. Cerró la maleta, se puso el abrigo, miró a su alrededor antes de apagar la luz. Luego pasó a la sala. Ella estaba en el umbral de la cocina con el niño en los brazos.
—Quiero al niño —dijo él.
—¿Estás loco? —No, pero quiero al niño. Mandaré a alguien a recoger sus cosas.
—A este niño no lo tocas —le advirtió ella.
El niño se había puesto a llorar, y ella le retiró la manta que le abrigaba la cabeza.
—Oh! Oh! —exclamó ella mirando al niño. Él avanzó hacia ella.
—¡Por el amor de Dios! —se lamentó ella. Retrocedió unos pasos hacia el interior de la cocina. —Quiero el niño.
—¡Fuera de aquí!
Ella se volvió y trató de refugiarse con el niño en un rincón, detrás de la cocina. Pero él les alcanzó. Alargó las manos por encima de la cocina y agarró al niño con fuerza.
—Suéltalo —dijo.
—¡Apártate! ¡Apártate! —gritó ella.
El bebé, congestionado, gritaba. En la pelea tiraron una maceta que colgaba detrás de la cocina. Él la aprisionó contra la pared, tratando de que soltara al niño. Siguió agarrando con fuerza al niño y empujó con todo su peso.
—Suéltalo —repitió.
—No —dijo ella—. Le estás haciendo daño al niño.
—No le estoy haciendo daño.
Por la ventana de la cocina no entraba luz alguna. En la casi oscuridad él trató de abrir los aferrados dedos de ella con una mano, mientras con la otra agarraba al niño, que no paraba de chillar, por un brazo, cerca del hombro. Ella sintió que sus dedos iban a abrirse. Sintió que el bebé se le iba de las manos.
—¡No! —gritó al darse cuenta que sus manos cedían. Tenía que retener a su bebé. Trató de agarrarle el otro brazo. Logró asirlo por la muñeca y se echó atrás. Pero él no lo soltaba. Él vio que el bebé se le escurría de las manos, y estiró con todas sus fuerzas.
Así, la cuestión quedó zanjada.

(en la traducción de Anagrama)

6 Comments:

  • At 7:06 p. m., Blogger DorisFM said…

    :O

     
  • At 10:52 p. m., Blogger buena memoria said…

    ¡Qué fantástico!, el año 2004 inicié un proyecto parecido, escribir 365 post (uno cada día), como un ejercicio de disciplina personal. Confieso que me ha costado, pero ya estoy cumpliendo 355 por estos días, y me siento en paz con mis debilidades. Verdad, cuesta, pero será un material espectacular, cuando logres llegar a la meta. Te animo a seguir y en lo que pueda, le haré empeño. De momento te estaré leyendo.
    Un saludo desde Chile.

     
  • At 12:47 a. m., Blogger hugo said…

    och, solo puedo leer a carver en ingles. sorry!

     
  • At 10:37 a. m., Blogger RicardoColunga said…

    Sabes una cosa? Creo que todo se vale -salvo ser cursi-, y este cuentito es prueba de ello. Estoy leyendo "Culture And Carnage" de Victor Davies Hanson y de algun modo tanto el ultimo como Carver comparten esa imprudente pero necesaria insolencia que lastima, que nos recuerda que finalmente no somos otra cosa mas gente, sin adjetivos. E.B. White tuvo no pocos problemas para comenzar su celebre "Charlotte's Web". Uno de sus borradores: "Charlotte was a big, gray spider who lived in a doorway." Otro: "A barn can have a horse in it... but if a barn hasn't got a pig in it, it is hardly worth talking about it." White escribio tantos como nueve diferentes borradores para empezar su cuento. Finalmente se decidio por aquel en el que leemos que Fern le pregunta a su mama "Where's papa going with that ax?". Y eso que estamos hablando de un cuento infantil!!!

     
  • At 9:33 p. m., Anonymous Anónimo said…

    No cabe duda, hay que retratarse en la ficción, sino ¿cómo soportar la realidad? No importa que sea cursi, o que esté en español, o lo que sea, lo importante es desahogarse, identificarse en la literatura, gritarles a todos a través de ella: vean, esto es lo que me está pasando a mí...¿o no, amigo Justes?

     
  • At 1:28 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Muy bien mi Justes, tu trabajo vale la pena leerlo y disfrutarlo.
    Rafael Torres

     

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