365 traducciones

19 enero 2006

Hoy, diecinueve de enero

Feliz cumpleaños, José María.
Solo podían ser estos poemas.

Morning song

Loves set you going like a fat gold watch.
The midwife slapped your footsoles, and your bald cry
Took its place among the elements.

Our voices echo, magnifying your arrival. New statue
Ina drafty museum, your nakedness
Shadows our safety. We stand round blankly as walls.

I’m no more your mother
Than the cloud that distils a mirror to reflect its own slow
Effacement at the wind’s hand.

All night your moth-breath
Flickers among the flat pink roses. I wake to listen:
A far sea moves in my ear.

One cry, and I stumble from bed, cow-heavy and floral
In my Victorian nightgown.
Your mouth opens clean as a cat’s. the window square

Whitens and swallows its dull stars. And now you try
Your handful of notes;
The clear vowels rise like balloons.

Lo siento. Todavía no puedo traducir a Sylvia Plath. No puedo.


TESTAMENTO

El gobierno, hijo mío, y tu madre
me piden que firme
para cederte mis bienes.

¿De qué van a servirte
las nieves del Kilimanjaro
o la sequedad de Comala,
todas las leguas, kilometros y millas que hay
entre estas cuatro paredes,

de qué las líneas memorables
(not with a bang but with a whimper)
y las sin serlo tanto
han durado toda la vida,

de qué las frágiles alas
de la mariposa incanzable, de qué los fuegos
que encendí o en los que me ardieron,
de qué los olvidos que construyeron los futuros?

¿Qué podrás comprar
con el aire delgado que me sostuvo,
qué sacarás a cambio
de esa libra de carne o de aquella estría?

¿A cambio de qué ofrecerás
este oído cada día más sordo,
los recuerdos vagos, rumor al fondo,
de las sinfonías que escuchara,

a cambio de qué
estas pupilas cada vez más ciegas
que vieron una vez a Nureyev alzarse
y soñaron los dedos
de Gould alentando variaciones?

Tu madre me pide que firme
sobre el agua y en el aire,
que meta la mano en el fuego
antes de ser nada o polvo.

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