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20 marzo 2006

Louise Glück

Tal día pero en 1828 nace Henrik Ibsen en Skien (Noruega) y en 1770 Friedrich Hölderlin en Lauffen am Neckar, Württemberg y en el 43 Ovid en lo que hoy conocemos como Sulmona, Italia. (Vaya día para nacer).

10.
Abstracted
shapes, patterns.
The light of the mind. The cold, exacting
fires of disinterestedness, curiously
blocked by earth, coherent, glittering
in air and water,
the elaborate
signs that said now plant, now, harvest-
I could name them, I had names for them:
two different things.

11.
Fabulous things, stars.
When I was a child, I suffered from insomnia.
Summer nights, my parents permitted me to sit by the lake;
I took the dog for company.
Did I say "suffered"? That was my parents' way of explaining
tastes that seemed to them
inexplicable: better "suffered" than "preferred to live with the dog."
Darkness. Silence that annulled mortality.
The tethered boats rising and falling.
When the moon was full, I could sometimes read the girls' names
painted to the sides of the boats:
Ruth Ann, Sweet Izzy, Peggy My Darling-
They were going nowhere, those girls.
There was nothing to be learned from them.
I spread my jacket in the damp sand,
the dog curled up beside me.
My parents couldn't see the lift: in my head;
when I wrote it down, they fixed the spelling.
Sounds of the lake. The soothing, inhuman
sounds of water lapping the dock, the dog scuffling somewhere
in the weeds-
10.
Formas
abstractas, patrones.
La luz de la mente. Los fuegos
fríos y exactos del desinterés, curiosamente
bloqueados por la tierra, coherente,
brillante de agua y aire,
los elaborados signos
que dicen: ahora siembra, ahora cosecha -
Podía nombrarlos. Les tenía nombres:
dos cosas diferentes.
11.
Maravillosos objetos las estrellas.
Cuando niña sufrí de insomnio.
En las noches de verano mis padres me dejaban ir a la orilla del lago
con el perro por compañía.
¿Dije "sufrí"? Así explicaban mis padres
gustos que a ellos les parecían
inexplicables: mejor "sufrí" que "prefería vivir con el perro".
Oscuridad. Silencio que anulaba la mortalidad.
Los botes amarrados subían y bajaban.
En luna llena podía leer los nombres femeninos
pintados al costado de los botes:
Ruth Ann, Izzy la dulce, Mi amor Peggy.
A ningún sitio iban esas muchachas.
No había nada
que aprender de ellas.
Extendía mi chaqueta en la arena húmeda,
el perro se acurrucaba junto a mí.
Mis padres no podían ver el ascenso: en mi cabeza.
Al escribirlo, ellos me corregían la ortografía.
Sonidos del lago. Los dulces e inhumanos
sonidos del agua azotando el muelle, el perro jadeando
por entre los juncos.

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